La organización de una nueva Feria del Libro por parte del área de Cultura municipal volvió a generar cuestionamientos desde sectores de la oposición y vecinos que consideran que el evento tiene un fuerte sesgo político e ideológico.
Las críticas apuntan principalmente al uso de fondos públicos para financiar actividades culturales en un contexto económico complejo, donde muchos ciudadanos reclaman mayores inversiones en servicios esenciales, infraestructura y asistencia social.
Desde estos sectores sostienen que la Municipalidad debería transparentar con mayor detalle el presupuesto destinado al evento y explicar cuáles son los beneficios concretos para la comunidad.
Por otro lado, desde el ámbito cultural defienden la realización de la feria al señalar que se trata de un espacio para la difusión de la lectura, el encuentro de escritores y la promoción de la producción artística local.
El debate, una vez más, pone sobre la mesa la discusión acerca de cómo se utilizan los recursos públicos y cuál debe ser el rol del Estado en la promoción de actividades culturales.
