Dámaris, vecina de Cipolletti y madre de dos hijos, buscaba una alternativa para mejorar sus ingresos ante la falta de empleo. Después de realizar trabajos de decoración de mates y pirograbado mientras maternaba, decidió apostar por una idea poco común.
A partir de una experiencia familiar, creó un servicio de extracción de piojos a domicilio, convirtiendo una necesidad en una nueva oportunidad laboral y una particular forma de salir adelante.
