España enfrenta una grave crisis migratoria en Ceuta, donde más de 2.000 inmigrantes llegaron a nado desde Marruecos en poco más de una semana, desbordando la capacidad de recepción de la ciudad. Las autoridades declararon una emergencia humanitaria y social, mientras cientos de personas permanecen a la intemperie a la espera de asistencia.
La tragedia también dejó un saldo fatal: al menos nueve migrantes murieron ahogados al intentar alcanzar la costa española. El Gobierno de Pedro Sánchez anunció medidas urgentes para reforzar los controles, coordinar acciones con Marruecos y acelerar las devoluciones de quienes ingresaron de manera irregular. La mayoría de los migrantes son marroquíes y muchos aseguran ser menores de edad. Mientras tanto, organizaciones humanitarias advierten sobre el creciente costo humano de una de las rutas migratorias más peligrosas hacia Europa.

